Realiza tus fantasías eróticas, una y otra vez

Realiza tus fantasías eróticas, una y otra vez

Realiza tus fantasías eróticas, una y otra vez

Es habitual encontrar en el mercado una variedad de artículos que promueven realizar las fantasías eróticas. Algunos anuncios están plagados de mensajes contradictorios que generan confusiones en relación con las fantasías y los encuentros eróticos, que más bien hacen referencia a los órganos genitales. Pero éstos no tienen porqué ser los únicos protagonistas, ni en las fantasías ni en los encuentros eróticos de los sujetos.

Leí, desayunando en un bar, un anuncio en el periódico acerca de un juego. Por un lado, aseguraba que con su uso se conocían las fantasías eróticas inaccesibles de la pareja. La fantasía es fantasía porque no se lleva a cabo; por tanto, la accesibilidad la convierte en algo distinto y deja de ser una fantasía. Con relación a esto, Amezúa habla de dos vías de realización de los deseos: “[…] tenemos una vía, la fantasía, que da acceso a su terreno de juego propio, que es el de la fantasía. Los juegos son todos los imaginables. Todo es posible en este terreno de juego. Y existe otra vía, que es la de las conductas, sean éstas individuales o de relación. Como su nombre indica, se trata de hechos, gestos o conductas individuales o compartidas que tienen lugar en este terreno de juego, distinto al de la fantasía. Los dos terrenos son independientes. Sucede, por decirlo de una forma plástica, como si nos encontráramos en un campo de tenis y en un campo de fútbol. Cada uno tiene sus reglas. Y a nadie se le ocurre jugar al fútbol en la cancha de tenis o al tenis en el campo de fútbol. Es simplemente inviable”.

Por otro lado, el anuncio hacía hincapié en cumplir un sueño secreto. No entiendo cómo se cumple un sueño que es secreto, sobre todo porque el juego se realiza en grupo o, como mínimo, en pareja. Las fantasías ofrecen un espacio íntimo y personal; son de uno mismo y pueden o no ser compartidas: eso depende de cada cual. En el terreno de la fantasía, cada cual puede vivir su forma particular de ser hombre o mujer, es decir, su sexualidad. Estas vivencias particulares se basan en los deseos de cada uno.

Finalmente, el anuncio aseguraba que “La imaginación es el único límite”. La imaginación crea representaciones sin restricción. Incluso, el cultivo del imaginario es aconsejable para enriquecer las relaciones de pareja y alimentar la complicidad. El imaginario, aquello que solo existe en la imaginación, es independiente y libre en sí mismo; por tanto, en él no existe límite alguno…¡que se lo pregunten al Marqués de Sade!

En definitiva, este tipo de publicidad anima a mujeres y hombres a llevar a cabo sus fantasías. Además, trata de imponer un tipo de fantasías y su práctica, ya que el juego se compone de varios artilugios para usar en los genitales. Las fantasías eróticas no tienen por qué referirse solo a una zona del cuerpo. Son experiencias libres y privadas que viven la mayoría de los sujetos y que se nutren de estímulos que percibimos del mundo real, como imágenes, lecturas, diálogos…Incluyen pensamientos relacionados con la búsqueda, el encuentro y la satisfacción del deseo erótico. Éste se desarrolla en el campo de la imaginación, donde no existen las limitaciones que impone el mundo físico; no importa si lo imaginado es adecuado o no a las normas sociales. Sin embargo, es importante distinguir las fantasías de los hechos o conductas, es decir, los terrenos de juego. Confundirlos podría llevarnos a un callejón sin salida o, tal vez, traernos alguna que otra dificultad.

 

Ana Sabater.

Referencias bibliográficas:

Amezúa, E.(2006). Sexologemas. Cuando los genitalia no dejan ver el sexo. Revista Española de Sexología;99-100. Instituto de sexología Incisex, Madrid.

Amezúa, E.(1999). Teoría de los Sexos: la letra pequeña de la Sexología. Revista Española de Sexología;95-96. Instituto de sexología Incisex, Madrid.

Ana Sabater

Soy sexóloga. Me formé en el Instituto de Ciencias Sexológicas (Incisex)-Universidad de Alcalá (Madrid), fiel a la Teoría de los Sexos de Efigenio Amezúa. Mi curiosidad intelectual me llevó hasta esa casa, y fue una gran experiencia, tanto por los conocimientos adquiridos sobre la disciplina sexológica como por toda la gente que conocí.

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