Las parejas en reproducción asistida

Las parejas en reproducción asistida

Las parejas en reproducción asistida

Tomar la decisión de tener hijos supone un auténtico cambio de chip en la biografía de las parejas. Después de estar ocupados durante años en no reproducirse, muchas parejas deciden concebir un hijo. Esto les hace sentirse distintos y situarse en otro lugar, hasta el punto de tocar su identidad como mujer y como hombre. En la cabeza pueden rondar preguntas como: ¿qué papel juega la maternidad o la paternidad en la mujer o en el hombre que soy? o ¿qué nos hace desear la búsqueda del embarazo precisamente en este momento biográfico y no en otro?

A veces, este deseo se vive con gran ímpetu y se pretende llevar a cabo de forma rápida, sobre todo cuando la edad de la mujer u otras circunstancias son motivo de preocupación para la pareja. En ocasiones, el entorno, conocedor de los deseos de procrear de la pareja, está al acecho del esperado embarazo; esto puede generar más preocupación y desespero si el embarazo se demora.

Y es que los embarazos no siempre llegan enseguida. Algunas parejas, tras el tiempo estipulado por los protocolos médicos para embarazarse de forma espontánea, se someten a tratamientos de reproducción asistida (TRA). Estos tratamientos han supuesto un gran avance en el mundo de la medicina y cada día más parejas que tienen dificultades para gestar consiguen tener descendencia.

Los largos procesos de los TRA a los que se someten las parejas se viven de maneras muy diversas. En ocasiones, en esta etapa de tránsito hacia las maternidades y paternidades surgen dificultades de diversa índole. Estos procesos suelen implicar un control de los encuentros de la pareja referidos al coito vaginal. Suele ocurrir que no se trata de encuentros eróticos como amantes sino de encuentros para fecundar, algo que es importante aclarar. Los que mandan son sus deseos de procrear y no tanto sus deseos de encontrarse como amantes. En estos tratamientos hay tiempos que cumplir con los coitos, y eso supone que tengan calendario y reloj en mano. La intimidad de la pareja se vuelve menos íntima y más controlada desde afuera. Incluso, hay quien renuncia a tener encuentros eróticos y se centra en las prescripciones de las penetraciones vaginales con eyaculación. Cuando esto sucede suele ser por miedo a entorpecer o estropear el tratamiento y desviarse de lo que para ellos es importante en ese momento: la búsqueda del embarazo. También ocurre que el centro del día a día es esa búsqueda, y no hay salidas de ocio ni divertimiento en pareja. El exceso de cuidado influye de igual modo en la disposición hacia las actividades cotidianas. A veces, con todo esto se genera distancia y tensiones en la relación, que se pueden alargar hasta el nacimiento del bebé e incluso más tiempo.

La atención sexológica ante tensiones en este camino hacia las maternidades y paternidades, pasa por un reajuste de la relación y un conocimiento más profundo de los deseos y prioridades de los sujetos, entre otras cuestiones. Cada pareja es única, peculiar y tiene su manera de vivirse y sentirse; cuando surgen dificultades no existe una pauta aplicable a todas las parejas. En medicina existen protocolos, pero en las relaciones de pareja, las cosas no funcionan así.

Ana Sabater.

Ana Sabater

Soy sexóloga. Me formé en el Instituto de Ciencias Sexológicas (Incisex)-Universidad de Alcalá (Madrid), fiel a la Teoría de los Sexos de Efigenio Amezúa. Mi curiosidad intelectual me llevó hasta esa casa, y fue una gran experiencia, tanto por los conocimientos adquiridos sobre la disciplina sexológica como por toda la gente que conocí.

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Comments (4)

  1. Sabrina
    Nov 12, 2015

    Me ha encantado este artículo, excelente y muy profesional

  2. Ana
    Nov 20, 2015

    Un artículo muy bien escrito, Ana, y útil, pues a escribir para no decir ná es tontería. Pero no es tu caso. Te deseo un feliz posicionamiento.

    • Ana Sabater
      Ana Sabater
      Nov 20, 2015

      Muchas gracias por tus comentarios, Ana. Intento que sea útil lo que escribo, así que me alegra mucho saber que es así. Un abrazo!

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