Deseo erótico: ¿qué nos cuentan?

Deseo erótico:  ¿qué nos cuentan?

Deseo erótico: ¿qué nos cuentan?

Cuando una mujer, un hombre, o una pareja (homo o hetero), dice que ha disminuido su deseo, ¿a qué se refiere exactamente?¿a que algún gesto no es anhelado?¿a que no tiene ganas de acercarse al otro? Pero, si se trata de acercarse, ¿de qué manera?

Cuando existen variaciones en el deseo erótico y no se llevan a cabo ciertas prácticas, se tiende a pensar que existe un problema. Son muchos los mensajes que se escuchan sobre las formas de “hacer” en los encuentros eróticos. Parece que existe una especie de dictamen en la sociedad por la que todo el mundo debe desear mucho, a todas horas y las mismas cosas; esto nos puede hacer pensar que nos pasa algo si no cumplimos con estos patrones establecidos. Además, algunas páginas de internet y revistas están colmadas de trucos y consejos en sencillos pasos que fomentan que se siga manteniendo toda esta historia.

En realidad, al enfatizar la prisa por la práctica, se ha tratado de eliminar tiempos y espacios dando lugar a un consumo rápido y efímero de deseos. Para el desarrollo de la calidad del deseo se requiere tiempo. Las relaciones de hoy en día tienen un ritmo veloz; es la época de la acción y se suele dedicar poco tiempo al detenimiento, a explorar, a recorrer caminos que pueden ser bellos y placenteros. En relación con esto, el brillante sociólogo Zygmunt Bauman habla sobre el carácter líquido de la post modernidad, es decir, de lo líquido referido a lo volátil, a lo efímero. En definitiva, los espacios líquidos se instalan en la precariedad y eso también incluye al deseo erótico.

Se tiende a pensar también que unos encuentros eróticos son de primera y otros son de segunda, siendo generalmente del primer grupo los relacionados con los genitales, como la penetración vaginal o anal peneanas, y de segunda el resto de encuentros eróticos. Pero, realmente, dentro del amplio abanico de las expresiones eróticas ninguna opción es mejor o peor que otra; simplemente: son distintas opciones.

Hace poco la Food and Drug Administration (FDA) aprobó un fármaco llamado Flibanserina, conocido como Viagra rosa (y mal llamada, por cierto). Los estudios científicos que lo avalan tienen muchas carencias y la comunidad científica no sabe exactamente cómo funciona el fármaco. Realmente, el deseo se compone de mucho más que neurotransmisores y reacciones químicas; es algo bastante más complejo.

El deseo erótico implica la búsqueda del otro, y no siempre se da con la misma intensidad ni del mismo modo. Pueden influir las distintas vivencias y modos de estar, como el estrés, las preocupaciones, el cansancio, la vida laboral, los conflictos no superados de la pareja, problemas de salud, los cambios por cualquier circunstancia, etc. Además, es posible que, según el momento biográfico de la pareja, se busquen distintas cosas en los encuentros eróticos. Para el desarrollo del deseo erótico no existe una fórmula mágica, ya que en el deseo erótico intervienen múltiples factores; cada persona, cada pareja, es distinta y tiene su particular vivencia. De este modo, cuando surgen dificultades relacionadas con la falta de deseo, es aconsejable trabajar en el conocimiento y cultivo como sexuados, y dejar de lado las fórmulas mágicas que pretenden hacernos creer que arreglan todo y a todos.

 

Ana Sabater.

Referencias bibliográficas:
-Amezúa, E.(1999). Teoría de los Sexos: la letra pequeña de la sexología. Revista Española de Sexología;95-96. Instituto de sexología Incisex, Madrid.
-Bauman, Z.(2000). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica, México.
-FDA:
http://www.fda.gov/NewsEvents/Newsroom/PressAnnouncements/ucm458734.htm
-Lejárraga, J.(2015):
A vueltas con la Viagra rosa

 

Ana Sabater

Soy sexóloga. Me formé en el Instituto de Ciencias Sexológicas (Incisex)-Universidad de Alcalá (Madrid), fiel a la Teoría de los Sexos de Efigenio Amezúa. Mi curiosidad intelectual me llevó hasta esa casa, y fue una gran experiencia, tanto por los conocimientos adquiridos sobre la disciplina sexológica como por toda la gente que conocí.

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